No han sido pocas las movilizaciones contra lo insensato de la Ley Wert y la insistencia en reinventar la calidad de la enseñanza desde un ángulo diametralmente opuesto.
¿Cómo puede plantearse a estas alturas qué es la calidad de la enseñanza?
Es la primera pregunta que surge a bote pronto cuando una ley absurda cuya consigna es fomentar la proliferación de las nuevas generaciones españolas como una horda de borricos se prodiga como la cura a todos los males. Sin embargo la cuestión verdadera no es la anterior sino la siguiente:
¿Cómo puede un gobierno electo cuestionar lo que ya se conoce como verdadera calidad y no pensar a su vez que su remoción del cargo puede finir en cuatro años?
Y ya rodando el tema:
¿Cómo se atreve el gobierno actual actuar contra la primera razón de todo Estado, la garantía de su propio futuro, a remover unos cimientos que todos conocemos como óptimos para el futuro de los jóvenes?
Si le preguntamos a una familia con las prioridades bien estructuradas:
¿Qué expectativas tiene sobre el Sistema Educativo?
La respuesta es sencilla:
Valores, cultura general, contenidos y conocimientos específicos, proyección de futuro y trainning en habilidades sociales.
Posiblemente la respuesta al papel de las nuevas tecnologías en la enseñanza sea la siguiente:
Las Nuevas Tecnologías deben ser un medio, una herramienta, no un fin ni una razón mercantilista que robe tiempo a la cosecha de la fijación de los conocimientos propios en nombre de una amalgama de procesos que no se explica por sí misma, más allá de un entretenimiento.y que a la postre, se modifiquen y evolucionen como lo hagan sea eso: sólo procesos, valiosos para quienes no aman el conocimiento de fondo sino el entretenimiento que pretende erguirse en cultura.
Las exigencias de la sociedad respecto de un sistema educativo es que este sea lo más integrador socialmente y que no establezca adoctrinamientos. Lo han hecho tanto la escuela de la derecha como la de la izquierda. En ambos casos es nocivo.
La respuesta de toda la vida a la calidad de enseñanza no es otra que:
Todo el tiempo y recursos humanos y materiales dedicados a la mejor instrucción y al servicio de la mejor comprensión por parte de nuestros alumnos.Por tanto, cuando los alumnos en sus respectivos ritmos y niveles de aprendizaje tienen ante si a unos docentes plenos de energía con todo el tiempo posible de la jornada y algo más, si la buena voluntad lo establece, el máximo rendimiento y aprovechamiento de los aprendizajes en cada escalafón de capacidad individual está garantizado. Eso sólo lo pueden arruinar dos cosas, que es lo que está sucediendo:
1-Que aquellos que abandonaron las aulas burocraticen el sistema para dirigirlo desde fuera mediante la implantación de proyectos tan fallidos o más, de lo que lo fue su propia experiencia personal en el ámbito de la docencia.
2-Todo el tiempo que no se recuperará dedicado al patológico afán estadista puesto únicamente a recabar datos para anticipar dónde estará el próximo movimiento, no en favor de nuestros alumnos, no, sino de la reedición en los cargos.
Así las cosas sólo veo un modo de retornar la enseñanza a su hábitat natural, un entorno que aquellos que venimos ejerciendo la docencia desde hace doce años y la disfrutamos vuelva en su esplendor: todo para nuestros alumnos con la vista puesta en el futuro: démosle a cada cual lo que su intelecto ysus capacidades requieren.
Un tiempo en que el cuerpo docente era lo que era: un ente individual (nivel de aula) y coordinado (Consejo Escolar, Claustro y Ciclos), diversificado en sus especialidades y dotado de motivación y energía más que suficientes para que, apartado todo lastre que atenta contra el ritmo de enseñanza y aprendizaje óptimos, llámese obsesión por la tecnología y burocracia inútil, podía trabajar a piñón hábitos, valores y contenidos con la mejor disposición, esto es, con el 100% de energía y no restados como hoy. Estamos sobrecargados de reuniones, algunas cada vez más inútiles y generadores de nuevas reuniones e insospechadas obligaciones y compromisos que nunca se cumplirán o que crean ansiedad al colectivo presiones y chantajes sutiles que inducen a pensar que la lista de aspirantes es larga sin caer a la cuenta que el tiempo pasa para todos y que los únicos perdedores en este pulso de fuerzas colectivo-institución pública no es otro que el alumnado.
Como podéis valorar, ya sea desde el punto de vista de madres, padres, docentes o personas que ejerzan otras profesiones, en esta declaración sin ambages, salta a la vista que el atentado contra la enseñanza lo es básicamente contra el sentido común.




