Como educador me niego a transmitir a mis alumnos esa filosofía desfasada que las editoriales del papel, esas que destrozan las economías familiares por un precio desmedido a cambio de unos libros chapuceros, esas compañías que con el gobierno como aliado, reflejan cuan empeñado está el sistema educativo en empobrecer adrede el curriculum a fin de meter a presión en las conciencias la barbara y despiadada maquinaria de la mercadotecnia a través de los mass media: Todo para que el sistema compuesto por mandatarios ineptos que no entienden que el instinto de mandar no se explica por si mismo. Bien Ahora tienes el mando y qué...??? Debilita una conciencia y tendrás un esclavo. Presiona a un sabio y tendrás de cara una revolución. El conocimiento es el peor enemigo que ningun gobierno puede combatir. Esa es la premisa oculta en cualquier programa electoral.
Y a todo esto: ¿Cuál es esa mentira envenenada que mantiene paralizado el futuro real de nuesto país?
"UN TRABAJO ES PARA LA VIDA".
La sociedad se transforma cada vez con mayor celeridad, los ciclos son cada vez más cortos y la necesidad de reinventar los contenidos y a uno mismo nos obligan a estar un paso por delante para al instante encontrarnos otro por detrás y apretando para no quedar en el olvido. Por tanto un trabajo concreto dura lo que dura la demanda, su rentabilidad porque a las primeras de cambio le echamos el ojo al Goopgle Analytics y vemos que un cambio de tendencia deja en agua de borrajas todo lo que de bueno hacíamso hasta ahora. La rentabilidad emocional anima el espíritu pero no la vorácida. Esa dura exigencia requiere una preparación por parte de las famílias y de los propios centros educativos más allá de la buena voluntad de dos o tres docentes, allá donde los haya, que velemos por esas almitas que de no remediarlo vivirán en la inopia, ningunedas por un jefe capullo y posiblemente inútil que a su vez reciba órdenes de otro al que ni siquiera conozca, todo con la aspiración máxima de aguardar al domingo para esperar el carrusel deportivo y preguntándose con la mejor suerte qué habría sido de haber tenido inquietudes, o la suerte de que alguien se las removiera en el momento adecuado. La vida necesita John Keating's para que el futuro sea algo más que el tiempo que vendrá después.
Nuestros jovenes, ahora más que nunca, deben comprender que en la vida nada sucede que no se mueva, promueva, active, por un proceso de la voluntad, la inteligencia y la deteminación. El resto son segundos, minutos, horas, dias, semanas, años, lustros...la cuestión es: ¿De qué sirve visualizar el tiempo sin una participación activa y concomitante. ¡¡¡Tomemos decisiones!!! Que los nilos y los adolescentes vean que nada se hace por si solo. ¿Crecerán hortalizas si no echamos semillas en el surco del plantel? No se puede matar al tiempo, pero si al futuro como valor. Todo dicho.

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